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| Devoción al amor, compasión y la sabiduría |
La devoción es una práctica dominante en la vida budista, que tiene tres aspectos: compromiso,
trascendencia y amor.
Devoción como compromiso
implica un foco constante. Si está en negocios, educación o los deportes, etcra., no se puede lograr cualquiera cosa en la
vida sin fidelidad a una meta. Para obtener la vida éxitosa o espiritual se necesita el compromiso.
Simbólico de nuestra fidelidad a la transformación espiritual es nuestro refugio diario en las Tres Joyas del Buda, del
Dharma y Sangha. Tomando refugio significa una reorientación de nuestras prioridades, de las cosas transitorias tales como
el dinero, sexo, fama, amigos y carrera, etcra y colocamos como el centro de nuestras vidas la verdad universal de las Tres
Joyas, que nos conceden solidez, aseguramiento y libertad.
Devoción como
trascendencia es una actitud que vigoriza hacia la vida que transforma nuestras prioridades de las preocupaciones
cotidianas para ver y adoptar una vista de la vida más amplia y universal. Trascendencia nos da una ampliación del
uno mismo a través del reconocimiento de nuestra interdependencia e incluso
nuestra identificación íntima con todas las cosas. Consecuentemente, la devoción
se hace la inspiración para mejorar nuestros problemas sociales, políticos y ambientales de la sociedad.
Devoción como amor
unifica los aspectos de la compromiso y de la trancendencia. En el budismo Shin, el amor es la acción que alivia el sufrimiento
de otros. Sin embargo, la manantial de este amor puro no viene de nuestro ser limitado y confuso sino es la manifestación
directa del shinjin, la experiencia
de despertar, acanalada por nosotros desde la dimensión infinita, simbolizada como
Amida. Como expresión del shinjin, la devoción como amor nos inspira a la práctica y nos aspira
para consolidar y dirigir a todos los seres a la Tierra Pura de la liberación total. Este aspecto de la devoción abre nuestros
corazones hacia el camino del Bodhisatva, que es un ser dedicado a su cultivación espiritual mientras que trabaje incesantemente
para el bienestar y la liberación espiritual de todos los seres. Al final, la dedicación como
amor transforma nuestra práctica en una ofrenda hermosa en servicio al mundo que nos otorga dirección y propósito para nuestras
vidas.
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