El
Capítulo IV del Tannisho nos revela que la compasión verdadera no tiene su fuente
en nuestro yo limitado que es vacío y transitorio. Esta verdad no es compartida con muchos quiénes practican el Camino de
los Sabios (Camino del Poder Exterior). Su compasión es generada por el yo ficticio y por lo tanto es corrompida por el interés
propio y el egocentrismo. Esencialmente esta forma de compasión confía en el poder propio.
Al contrario, mediante la recitación del Nembutsu, la compasión de Camino de la Tierra Pura toma refugio en la Mente
de Buda (Budeidad) la cual es ilimitada y libre de las trampas del yo ficticio. Esta forma de la compasión confía totalmente
en el Otro Poder.
En
otras palabras, el Nembutsu abre nuestros corazones y mentes a esta compasión verdadera, que no es atada por ningún egocentrismo,
y por lo tanto alcanzamos la Mente de Budeidad. Resulta, podemos servir al prójimo con una mente verdadera y sincera (que
Amida nos otorga) y no por la mente y el corazón de nuestro yo transitorio, vacío y falso. Por consiguiente, servimos a los
seres sufridos con un corazón abierto, no por nuestro interés propio o por lo que sentimos es correcto o moral sino nuestras
acciones superan cualquier noción de la dualidad entre el sufridor y el Bodhisattva. Así, nuestra compasión se hace espontánea,
libre y verdadera. Cumplimos acciones compasivas porque el motivo viene de nuestra propia naturaleza universal, más allá del
yo limitado.
El
Camino de la Tierra Pura nos permite ser una fuente para la Gran Compasión, que es ilimitada, prístina y sincera. Por lo tanto,
somos más capaces de aliviar a todos los seres del sufrimiento.
--G.R. Lewis Bastía
Maestro de la Asamblea de la
Fe Budista
Traducción
de Las Obras de G.R. Lewis Bastías