El
budismo habla de 84,000 caminos distintos hacia la iluminación suprema. Este número viene a simbolizar las incontables maneras
que pueden conducirnos a la esfera de la liberación, la paz y la libertad. Entre estos caminos se encuentra la tradición conocida
como budismo de la Tierra Pura, dispuesta especialmente para los mortales comunes y ordinarios como nosotros. La relevancia
del número 84, 000 se ve sugerida en un breve poema escrito por Saichi, un myokonin - practicante analfabeto pero de gran
intuición del budismo Shin. Según sus palabras:
84,
0000 engaños
84,
000 luces
84,
000 gozos rebosantes
En
la medida en que nuestros pensamientos, sentimientos y representaciones proceden de un ser finito, limitado y cargado de karma,
todos ellos son engaños. No es cuestión de si esto es cierto o falso, buenos o mal: es nuestra cruda realidad. Son un engaño
porque nos hacen ver el mundo desde una perspectiva profundamente egocéntrica, hecho que suele escapar a nuestra atención
consciente habitual. Nuestra visión miope distorsiona la realidad ; por tanto, aquello que pensamos, hacemos y decimos es
invariablemente defectuoso y deficiente, aunque no queramos admitirlo. En términos religiosos, el engaño surge de las tinieblas
de las ignorancia (avidya), causando una ambición y padecimientos (klesha). Ésta es la causa del interminables sufrimientos
y la frustración (dukkha).
El
pensador del siglo XIX Friedrich Nietzsche llevó un entendimiento semejante al nivel filosófico, caracterizándolo como «perspectivismo».
Desde esta posición de ventaja, él realizó una crítica feroz de los valores morales, las enseñanzas religiosas y los conceptos
filosóficos existentes, tildándolos de carecer de todo fundamento objetivo. En su Volutad de poder, señala la fuente de nuestro
engaño, así como su expresión en el lenguaje, de la siguiente manera:
«Sujeto»,
«objeto», «atributo»: estas distinciones están fabricadas artificialmente y son impuestas de forma esquemática sobre los hechos
manifiestos. La opinión falsa fundamental es creer que soy «yo» el que hace algo, padece algo, «tiene» algo, «posee» una cualidad.
Basándonos
en este error fundamental, construimos un mundo con palabras y conceptos impregnados de nuestras propias emociones. Así, nuestra
vida se llena de polaridades tales como bueno y malo, me gusta y no me gusta, amor y odio, blanco y negro, mío y no mío, iluminado
y no iluminado, y así hasta el infinito. Éste es el mundo de los 84, 000 engaños.
Sólo
advertimos está vida de constante invención cuando nuestra realidad se ve iluminada por la luz. Esta luz se enfoca sobre cada
uno de los 84, 000 engaños, haciéndolos transparentes y quitándoles todo su poder. En el budismo, la luz es símbolo de sabiduría,
y esta luz no es sino el Buda de la Luz Infinita (Amitabha). Esta luz, que no es cruda, fría ni distante, sino suave, cálida
y cercana, se siente como un ejercicio vivo de compasión. Aquel mismo Buda es también llamado el Buda de la Vida Infinita
(Amitayus). En Asia oriental, estos dos nombres se han unido en uno solo, Buda Amida, cobrando vida a través del nembutsu,
la pronunciación del Namu-Amida-Butsu.
Cuando,
por medio de la virtud de esa luz compasiva, se nos posibilita el darnos cuenta del engaño, en ese momento somos tocados por
la realidad. Dejamos de estar perdidos o confusos, con miedo o rabia, inseguros o angustiados, no porque dichos estados se
hayan desvanecido, sino porque se nos revelan más claramente, acogidos, arropados y protegidos por la gran compasión del Buda
de la Luz Infinita. Cada repetición de Namu-Amida-Butsu nos libera de nuestros engaños, aunque sigamos kármicamente unidos
a ellos. Esta liberación –inesperada, inmerecida e inconcebible – es causa y motivo de la celebración sin fin
de esta vida tan preciosa: 84, 000 gozos rebosantes.
Ésta
es la enseñanza básica del budismo Shin, que emerge del terreno rico y fértil de la tradición de la Tierra Pura, con su historia
de dos mil años de cultivo a cargo de innumerables e ilustres maestros. Resultaría de gran ayuda para nosotros recorrer brevemente
dicha historia, de modo que podamos situar este trabajo en su contexto apropiado y apreciar su importancia en nuestros tiempos.
---Escrito
por Dr. Taitetsu Unno
Introducción del libro Shin El Buda de la Luz Infinita